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sábado, 7 de agosto de 2010

UNA MUJER, UN PUEBLO



Fue la expresión de un sentimiento popular mayoritario, en un momento en que las masas estaban oprimidas, ella le dio identidad y un fin por el cual luchar. La Dignidad del obrero en aquellos tiempos tan olvidada fue valorizada por ella, derechos adquiridos y sobre todo el tema de La Mujer, Eva dio a todas las mujeres el lugar que siempre debió tener en la sociedad.
Nunca sabremos exactamente si la impulsaba más el amor de Perón o el amor a sus descamisados, elevada a la categoría de "Jefa Espiritual de la Nación" por el pueblo peronista o despreciada como "Eva la negrita" por sus detractores, lo cierto es que en los pocos años de vida, hizo más que algunos de los que aún hoy la menosprecian.
Es por eso que quedará para siempre en la Historia Argentina.

Transcribo una breve biografia de su vida y su muerte:

María Eva Duarte de Perón (1919-1952), política y actriz argentina, segunda esposa de Juan Domingo Perón. Nacida en Los Toldos (Buenos Aires), inició su carrera artística a los 15 años de edad. Conoció a Perón en 1944, cuando era una conocida actriz de radionovelas, y se casó con él en 1945. Eva buscó apoyo para su marido durante la campaña presidencial, logrando con ello una gran popularidad personal. Tras la investidura presidencial de Juan Domingo Perón (1946), comenzó a desempeñar un papel muy activo en el gobierno, convirtiéndose en su enlace con los sindicatos, creando la Fundación de Ayuda Social Eva Perón y organizando la rama femenina del partido peronista. En 1949, 'Evita' (como se la llamaba cariñosamente) ya era la segunda figura más influyente de Argentina y la más querida por las clases trabajadoras, a las que llamaba los 'descamisados'. Aunque nunca llegó a ostentar un cargo oficial, en la práctica fue responsable de los ministerios de Sanidad y Trabajo. Adorada por sus seguidores, pertenecientes en su mayoría a las clases obreras, fue en cambio odiada por sus rivales, la elite tradicional, que se sintieron especialmente ofendidos cuando cortó las subvenciones gubernamentales a la Sociedad de Beneficencia. Trató de alcanzar la vicepresidencia en 1951, apoyada por la Confederación General del Trabajo (CGT) pero el Ejército la obligó a retirar su candidatura. Murió en Buenos Aires en 1952. El traslado de su cadáver a Italia y más tarde a Madrid (España) tras su secuestro por militares, hizo crecer su figura mítica dentro del pueblo argentino. En 1975, María Estela Martínez de Perón, la tercera esposa de Juan Domingo y entonces presidenta de Argentina, hizo trasladar los restos de Evita nuevamente a su país, pero este hecho fue ampliamente criticado por los sindicalistas peronistas al considerarlo una maniobra.

Mucho más se puede decir sobre Evita, pero como pertenece a nuestra historia reciente, traté de ser lo más objetiva posible.

Es indudable que no hubo una mujer que atesorara más poder y tuviera tanta gravitacion sobre el destino del país como EVA PERON. La mujer más amada y más odiada de su tiempo.
Sobran dedos de las manos para nombrar modernos mitos internacionales encarnados por argentinos, en ese ramillete escandalosamente masculino GARDEL, PERON, EL CHE GUEVARA solo EVITA conquista su lugar en medio de una feroz guerra, sus detractores no se detuvieron ante nada, mientras su admiradores icondicionales la equiparan con una virgen sufriente y laica.

Para bien, o para mal nada ni nadie podrá reemplazarla jamás en el sentiminto de un pueblo, ni tampoco nadie podrá olvidarla jamás.